Karen. No ha sido mucho de mi en estos quince años, bueno, no mucho comparado con lo que ha sido de ti. Escribo como siempre, y decidí no casarme a veces veo a Brian y nos tomamos una cerveza, la otra vez platicamos de la vez que te quitaron los brackets y de las veces que nos burlábamos de tu pelo. A Héctor lo veo de vez en vez, pero trabajamos en horarios distintos en hospitales distintos, y desde que nació su segunda hija lo veo menos. De Nacho no se nada desde que decidió irse al extranjero, creo que Brian aún le escribe. Y de Víctor...
Bueno, no ha sido el mismo desde que se unió a esa secta lesbico-gay. Pero tu, Karen, el sexto miembro, de ti no supe nada, desde esa vez que llegaste a nuestra mesa llorando y gritando que estabas harta y te fuiste, hasta hoy, que no te buscaba te vi sonriéndome desde la portada de una revista de moda (¿Qué hacía leyendo una revista de moda?), Ja, espera que le cuente a Brian se va a cagar de risa. Pero ahora viéndote, después de todos estos años, completamente cambiada y lejana, sólo se me ocurre preguntar algo, algo que siempre me había preguntado pero jamás lo dije, algo que sale desde el fondo de mi ser y grita:
¿Karen es una chica?
