-Siempre hubo algo más- Clavó la mano de ella a la mesa con un cuchillo- Siempre fue algo más.
Ella gritó e intento tirar la mesa, pero era inútil, estaba pegada al piso.
-Siempre fue algo más- Se acercó y mordió su cuello y arrancó un pedazo que mordió y tragó sin más. Ella ya no podía gritar, sabía lo que le esperaba, solo esperaba desangrarse lo más antes posible.
Manchado de sangre, su rostro perdía su usual apariencia de madurez y solo parecía un niño al que se le ha dado lo que pidió para navidad. Ella ya había muerto el solo se arrodilló y agarró su pierna la olió hasta llegar a su nívea rodilla y mordió, y por fin, empezó a comer. Tal como esperaba, cuando la vio allí sola esperando el autobús, supo que iba a ser ella.
Terminó de comer, se limpió la boca y soltó un sonoro eructo.
-... Carajo, que buena cena-
Apagó la luz y abrió la puerta del patio para que entraran sus perros.
